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Juan 2:17-21 - Lección #20

Jesús viajó a Jerusalén para celebrar la Pascua y encontró las cortes exteriores del templo llenas de corazones sucios - aquellos que estaban transformando la adoración en una lista barata de reglas que usaban para control y beneficio personal. Su reacción fue decisiva y dura, “Entonces, haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos del templo” (Juan 2:15). ¿Porque reaccionó Jesús de esa manera?
Juan 2:17-21
“Sus discípulos se acordaron de que está escrito: ‘El celo por tu casa me consumirá.’ Entonces los judíos reaccionaron, preguntándole: --¿Qué señal puedes mostrarnos para actuar de esta manera? Destruyan este templo --respondió Jesús--, y lo levantaré de nuevo en tres días. Tardaron cuarenta y seis años en construir este templo, ¿y tú vas a levantarlo en tres días? Pero el templo al que se refería era su propio cuerpo.”
La razón principal por la reacción de Jesús fue que El estaba “consumido” por una poderosa pasión que tuvo por la casa de Dios - una referencia al Salmo 69:9. Cuando Jesús vio Su pasión trivializada a través de la adoración vacía y el robo evidente, El estaba seriamente ofendido. ¿Que significaría si estuviéramos tan consumido con Dios que nos ofendía cuando El era atacado, o mal representado?
Los Judíos que presenciaron la limpieza del templo, y probablemente los líderes del templo, exigieron saber con cual autoridad Jesús había hecho tal cosa. Había, a través de Sus acciones y Sus palabras, proclamado ser el Mesías. Ahora querían ver una señal para validar Su proclamación.
Aunque Jesús haría muchas “señales” durante Su ministerio, había solamente uno que verdaderamente mostrará que El era el Mesías prometido, “Pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás. Porque así como tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de un gran pez, también tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en las entrañas de la tierra” (Mateo 12:39-40). Y esta era la misma señal que Jesús prometió a los Judíos en el templo - tres días después de ser “destruido” El será levantado en gloria!
Pero los Judíos no entendieron. De hecho, luego usarían Sus palabras como cargo en Su contra cuando exigieron que fuera crucificado, “Este hombre dijo: 'Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.'” (Mateo 26:61). El proyecto para expandir el templo, iniciado por el Gran Herodes, había estado progresando por cuarenta y seis años; ¿como podría reconstruirlo Jesús en tres días?
No debe ser una sorpresa que la gente continúe entendiendo mal las proclamaciones de Jesús hoy en día, “El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura” (1 Corintios 2:14). La Palabra de Dios es verdad; Su Palabra es vida! Rehusamos vivir como el “que no tiene el Espíritu”. Recibamos las promesas de Dios como verdad, no como locura. Esto significa reconocerlas como verdad con nuestras palabras Y con las acciones de nuestra vida diaria. Empecemos a vivir con una pasión por las cosas de Dios que completamente nos consuman.
Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios
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