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Juan 3:4-6 - Lección #24

En nuestra última Lección comenzamos examinando una de las más importantes discusiones en toda la Biblia. En esta discusión Jesús le explica a Nicodemo aspectos esenciales acerca del reino de Dios; "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).
Esta frase llego como un impacto a Nicodemo, pero no porque este fuera un nuevo concepto. Cuando alguien llegaba al judaísmo de otra religión ellos se decían nacidos de nuevo. Aun había la idea que la vida era completamente nueva en el momento que alguien se hacia Judío. Lo que debió ser una gran sorpresa para Nicodemo es que Jesús sugiriera que el - Nicodemo, "un principal de los Judíos" - necesitaría cambiar de lo que el era, ser hecho nuevo, antes de que pudiera ver el reino de Dios. Que cosa tan absurda!
Juan 3:4-6
"Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios."
Nicodemo era una de las personas mas educadas en Israel. El sabía lo que Jesús estaba diciendo, pero necesitaba que El le clarificara su mensaje. ¿Era Jesús de Dios o era otro falso profeta?
Mientras Jesús pacientemente continuó con Nicodemo, El directamente asoció el ser "nacido de nuevo" con ser "nacido de agua y del Espíritu." Este no es un primer nacimiento a través del agua mas un nuevo nacimiento a través del Espíritu. En cambio, Jesús usaba el agua y el Espíritu juntos para definir el nuevo nacimiento - el nacimiento en el que somos nacidos de nuevo.
Posiblemente a este punto Nicodemo comenzaba a comprender. Tal vez recordaba las palabras de Ezequiel las cuales hablaban de las promesas futuras de Dios: "Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne" (Ezequiel 36:25-26). ¿Era este el nuevo nacimiento que le permitiría a el ver el reino de Dios? ¿Estaba Jesús hablando de la limpieza de Espíritu dada por Dios?
Para ser aún más claro, Jesús le dijo el nacimiento de la carne es carne. No importa cuanto nos esforcemos - con todas nuestras fuerzas y buenas intenciones, todos nuestros intentos para seguir las reglas - no seremos nada más que carne. Debemos experimentar el nacimiento Espiritual de Dios antes que podamos ver Su reino. A través de este nacimiento Dios nos va a lavar por el perdón de pecados y darnos Su Espíritu para guiarnos y fortalecernos en toda verdad.
Jesús no le ha dicho aún a Nicodemo como sucede este nuevo nacimiento, El solo ha revelado su necesidad. Y es aquí en donde todos debemos comenzar. Ver Su reino no es un tema de limpiar lo que somos, se trata de ser hechos completamente nuevos - se trata de ser nacidos de nuevo.
Steve Troxel
Ministerios La Palabra Diaria de Dios
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